La Policía Nacional detiene a dos personas por un fraude de 3.600.000 de euros en el comercio intracomunitario de vehículos

 
 

Agentes de la Policía Nacional han detenido a dos personas por un presunto fraude de más de 3.600.000 en el comercio intracomunitario de vehículos. Los investigadores tuvieron conocimiento de una posible operativa irregular seguida por una serie de empresas pertenecientes al mercado de automóviles de alta gama. Una vez que recabaron toda la información y analizaron la documentación obtenida constataron la existencia de seis presuntos delitos cometidos por otras tantas mercantiles entre los ejercicios 2007 y 2008. Otras tres personas han sido imputadas por los mismos hechos.

Modus operandi

El primer escalón en esta operativa lo forman las sociedades “truchas” o de primer nivel. Estas mercantiles adquieren los vehículos de gama alta en otros países la Unión Europea para su venta en el mercado nacional. Aunque las transacciones comerciales entre profesionales de países comunitarios están exentas de la declaración de IVA, una vez en nuestro país las operaciones de compra-venta sobre estos coches sí están gravadas con dicho impuesto. Las empresas “truchas” no realizan declaración alguna de operaciones, ni en el mercado intracomunitario ni en el nacional, con lo que incumplen sus obligaciones tributarias con el erario español. De este modo defraudan lo relativo al concepto de IVA.

Las “truchas” son en realidad meras ficciones comerciales creadas unas veces por personas que ofrecen los vehículos a precios inferiores a los de mercado o, en otros casos, como herramientas por algunos de los distribuidores, que son los principales beneficiarios de esta operativa comercial. Estas sociedades habitualmente carecen de trabajadores, el objeto social que aparece en el Registro Mercantil no se corresponde con el realmente desempeñado y su domicilio social a veces coincide con el de un centro de negocios, por lo que carecen de un local comercial donde desarrollar su actividad. Además, su capital social es muy próximo al mínimo exigido y el administrador único suele ser una persona a la que se le da una cierta cantidad de dinero para que figure como tal, aunque desconoce total o parcialmente la realidad comercial de la empresa.

El segundo paso del entramado empresarial lo forman las llamadas sociedades pantalla, que son las mercantiles que adquieren los coches a las “truchas”. Forman el escalón intermedio entre éstas y las distribuidoras y su objetivo es dificultar el seguimiento de los vehículos en caso de que se realice alguna investigación. En muchas ocasiones estas sociedades son creadas por las propias distribuidoras con un capital social próximo al mínimo y carecen de trabajadores o locales donde desarrollar su actividad, así como de actividad comercial. En la mayoría de las ocasiones realizan su liquidación de IVA. En otras, como en este caso, no cumplen con sus obligaciones tributarias.

Finalmente, las distribuidoras son las empresas que reciben los vehículos de lujo en última instancia, antes de su venta a particulares o empresas. Estas mercantiles son beneficiadas de la operativa seguida por las “truchas” y las sociedades pantalla, ya que adquieren los automóviles a precios por debajo de los de mercado, gracias a la defraudación del IVA, sin que aparentemente tengan relación alguna con aquéllas. El resultado es un elevado margen comercial que les permite obtener enormes beneficios vendiendo los coches a unos precios que hacen muy difícil la competencia del resto de integrantes del mercado.

La operación ha sido realizada por agentes de la Brigada de Blanqueo de Capitales, adscritos a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Comisaría General de Policía Judicial.

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